El juego de las miradas, en Blade Runner

Hacia una delimitación de humanidad

De entre toda su riqueza visual, abigarrada, impresionante, la cinta Blade Runner (1982) nos proporciona, en una serie de genialidades lúdicas de su director, el británico Ridley Scott, varios senderos, o caminos de comprensión para interpretar la aparentemente sencilla moraleja cyberpunk que se nos ofrece a partir de la novela del maestro Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Hay que recordar que en los planteamientos temáticos preferidos de Dick sobresale el del cuestionamiento acerca de lo que define la humanidad de un ser, presente ya en el temprano relato, “Más allá yace el wub”, o en obras maduras como “¿Podemos construirle”, “El padre cosa” y otras varias de este autor visionario. Y en Blade Runner, el juego de la mirada es el que sobresale de entre todas estas veredas hermenéuticas.

La mirada en Jean Paul Sartre

Es preciso recordar aquí el planteamiento de Jean Paul Sartre acerca de la mirada humana como un medio de dominio metafísico sobre el otro. Es decir, en un ámbito sin garante último de ser, la realidad de algo tiene su esencia por obra de otro elemento; ahora bien, el ser-para-sí, el hombre, es el único ser en el que su propia esencia se da en su existencia, de tal modo que si un ser-para-si, mira a otro ser-para-sí, se da una batalla de fuerzas: cada uno de ellos cosifica al otro; le impone cierto nivel ontológico de ser- para- otro en el que se mina su valía metafísica. De esta suerte, ante esta lucha incesante por ser más, indefectiblemente, el infierno son los otros.

El juego de las miradas en Blade Runner

Esta insalvable dialéctica sartreana acerca del ser-para-si y el ser-para-otro, a través de la mirada, se manifiesta en Blade Runner para corroborar la brillante intuición de Dick con respecto a lo contingente de la categoría de realidad aplicada a una persona; y así, de acuerdo a las innumerables referencias a los ojos, a las miradas, a la vista humana y trascendente, en la cinta Blade Runner, la pregunta acerca de lo que determina que un ser pueda considerarse hombre, o replicante.

Esto presenta una inmensa profundidad: porque entonces, si lo único que define al hombre de un androide es el brillo de una mirada o bien las lágrimas de unos ojos fenecientes de anhelo de vida, ante la caída eterna de una lluvia de muerte. ¿Quién es más humano, el que quiere serlo todo o el ser que quiere, que se quiere humano, por encima de todo?

3 Responses to “El juego de las miradas, en Blade Runner”

  1. [...] Shinji, acaso todos solo somos por obra de la mirada, el juicio, la percepción de los demás; pero en contraste, podemos ser capaces de tomar [...]

  2. [...] los androides con ovejas eléctricas?”, la base de la cinta de culto de Ridley Scott, Blade Runner (1982) que nos presenta al policía privado Rick Deckard y su triste epopeya futurista al tener que [...]

  3. [...] por la mirada, experimento al prójimo concretamente como sujeto libre y consciente que hace que haya un mundo [...]

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